Jean Marc Janaillac, ex CEO de Air France

Luego de catorce paros y la renuncia de su CEO, Jean Marc Janaillac, el conflicto en la aerolínea franco-holandesa parece no tener fin. Hace siete años que los salarios de sus trabajadores están congelados y el crecimiento de las low cost en el mercado europeo dificulta su competitividad.

El 4 de mayo, Janaillac anunció su dimisión de Air France-KLM en una conferencia de prensa luego de que fracasara su iniciativa para resolver el conflicto gremial de la empresa. El ex CEO realizó un plebiscito entre los empleados de la aerolínea con la propuesta de aumentar el salario en un 2% para este año y un incremento de 5% escalonado durante los tres siguientes. La consulta obtuvo 55,44% de votos en contra y contó con la participación de más del 80% de los 52 mil empleados de la compañía. “Más allá de las expectativas salariales, este voto es el resultado de un malestar. Como había prometido, asumo las consecuencias de este voto y presentaré mi dimisión en los próximos días”, dijo el funcionario.

El fracaso de Janaillac provocó una estrepitosa caída en la Bolsa de París: cayó 14% sólo 45 minutos después del inicio de la sesión, aunque cerró la jornada en 9,83%. El gobierno francés, poseedor del 14% de las acciones de Air France-KLM, ya aseguró que no está dispuesto a intervenir. “El Estado no saldrá al rescate de Air France y a absorber las pérdidas de una empresa que no ha hecho los esfuerzos de competitividad necesarios” advirtió el ministro de Economía, Bruno Le Marie, quien, además señaló: “Lo que está en juego es la sobrevivencia de Air France: una compañía que es insignia nacional. Espero que se restablezca el diálogo social para que Air France pueda levantarse”.

Por su parte, la intersindical aeronáutica, compuesta por una docena de sindicatos de la actividad, mantiene las medidas de fuerza que iniciaron a fines de febrero de este año. Exigen un aumento del 5,1%, que la dirección rechaza, y los pilotos un 10%. “La pelota está en el campo de la dirección, que debe renovar el diálogo con la convicción que solo un acuerdo con los representantes sindicales pondrá fin al conflicto. Nosotros le dejamos una chance a la negociación pero la dirección debe regresar pronto“, dijo Karim Taibi, delegado de Fuerza Obrera.

Aunque el gobierno francés buscó culpar a los huelguistas de los problemas económicos de la empresa y las pérdidas de ingresos por los paros, la realidad es que en 2017 el grupo -integrado por Air France, la holandesa KLM y la filial low cost Transavia- obtuvo un resultado de explotación récord de 1.488 millones de euros, un 42% más que en 2016. El problema es que más del 60% de esa cifra procedía de KLM, pese a que la facturación de esta compañía es un tercio inferior a la de Air France, cuya rentabilidad es netamente inferior y que tiene una estructura de costos más elevada que muchos de sus competidores.

Por ahora, la intersindical no ha convocado a un nuevo paro pero el conflicto continúa.

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