La República Argentina recibió seis nuevos aviones F-16, con lo que la flota nacional de este sistema de armas ya asciende a 12 aeronaves y cumplimenta los requisitos de formación y recepción más rápido de lo previsto originalmente.

La llegada de esta segunda tanda constituye un nuevo paso en el proceso de recuperación y fortalecimiento de las capacidades de combate supersónico para la Defensa Nacional. El ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, encabezó la ceremonia en el Área Material Río IV, a donde arribaron los seis aviones tras completar el vuelo Ferry II desde Dinamarca.

El arribo de los seis cazas se concretó en el Área Material Río IV, donde el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, encabezó la ceremonia de recepción. Las aeronaves completaron el Ferry II del Sistema de Armas F-16 desde Dinamarca hasta la Argentina a través del océano Atlántico.

En las palabras alusivas, el ministro Presti manifestó que: “Esta vez significa algo distinto: cuando arribaron los primeros aviones, recibimos plataformas, hoy estamos construyendo una capacidad. Esa diferencia es decisiva, porque un sistema de armas alcanza todo su valor cuando detrás existen doctrina, infraestructura, sostenimiento, entrenamiento y una organización preparada para aprovechar su potencial, eso es lo que estamos haciendo”.

La incorporación de estas nuevas aeronaves forma parte de un proceso que contempla, no sólo la incorporación de la plataforma de alta tecnología en sí misma, sino también el desarrollo de las capacidades necesarias para sostenerlas y operarlas de manera integrada. En ese sentido manifestó que: “El F-16 tiene que vincularse con nuestros radares, los sistemas de comando y control, los sensores y los medios de las otras Fuerzas, compartir información, acortar los tiempos de decisión, integrar capacidades y producir un efecto superior. La Fuerza Aérea y la Armada ya dieron pasos concretos en esa dirección, trabajando sobre procedimientos, redes tácticas e interoperabilidad entre el F-16 y el P-3 Orion. Ahí la conjuntez adquiere otra dimensión, hay que funcionar como un sistema”, expresó.

En este sentido, la llegada de los F-16 implica la continuidad de una transformación progresiva de la Fuerza Aérea Argentina, readaptando procedimientos, consolidando infraestructura específica, fortaleciendo el entrenamiento y desarrollando una organización capaz de aprovechar las posibilidades de una aeronave de estas características. En esa línea, el ministro de Defensa afirmó que: “Esa idea adquiere una dimensión concreta cuando miramos la Argentina que tenemos por delante, un país con enorme potencial energético, con capacidad para producir alimentos para el mundo, con recursos estratégicos, con infraestructura crítica, con un espacio aéreo inmenso, con intereses permanentes en el Atlántico Sur y con una proyección natural hacia la Antártida”, y añadió que “cuanto más crezca la Argentina, mayor será también el valor de aquello que tendremos que proteger, ahí aparece el sentido estratégico de esta incorporación. Los F-16 amplían nuestras posibilidades y la diferencia la harán los hombres y mujeres que sepan llevarlas mucho más lejos, dominando medios complejos, decidiendo bajo presión y encontrando respuestas cuando el escenario cambia”.

Con el capital humano como parte fundamental en el eje de la modernización, el desarrollo de esta nueva capacidad tiene como componente central la formación y preparación del personal militar y civil que tendrá bajo su responsabilidad la operación, el mantenimiento y el sostenimiento de los F-16, junto con la evolución de la doctrina, el entrenamiento y los procesos de mantenimiento y logística, transformando así la experiencia adquirida en cada actividad de adiestramiento en una mejora permanente de las capacidades operacionales.

En este sentido, el ministro Presti expresó que: “Ninguna transformación de esta magnitud es posible sin un elemento decisivo, que es el capital humano. En las Fuerzas Armadas modernas adquirir una plataforma puede llevar años, formar a quienes sean capaces de operarla, sostenerla, integrarla y hacerla evolucionar, exige todavía más. La modernización no reduce la importancia de las personas: la multiplica, y el futuro de la Argentina necesita de ese talento. Nuestra historia ofrece una prueba extraordinaria en Malvinas, donde la Fuerza Aérea demostró profesionalismo, innovación, capacidad de adaptación y coraje”.

Con la llegada de estos seis aviones, la Fuerza Aérea Argentina cuenta ahora con 12 cazas F-16, y continúa avanzando en la recuperación de la capacidad de combate supersónico, destinada a contribuir a la vigilancia y defensa de espacio aéreo y la soberanía nacional.

Junto al ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, estuvieron presentes el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Alejandro Dalle Nogare; los jefes de Estado Mayor General del Ejército, Teniente General Oscar Santiago Zarich, de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay, y de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Gustavo Javier Valverde; Veteranos de la Guerra de Malvinas, personal militar, civil, e invitados especiales.

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