Durante los días sábado y domingo pasado se puso en riesgo la seguridad operacional. Se cerró aeroparque por la densa niebla. Ezeiza también fue cerrado pero por fallas estructurales de gestión y coordinación de ANAC.

Fueron dos los mantos de neblina que convivieron durante el fin de semana pasado en la Ciudad de Buenos Aires y en el cono urbano Bonaerense. El primero fue el que todo el mundo vio, el del fenómeno natural. El segundo nadie lo vio y hoy al tomar estado público puede verse.

Desde la Administración Nacional de Aviación Civil no hubo coordinación para evitar el cierre del aeropuerto de Ezeiza, cosa que era posible. Además se puso en riesgo la seguridad del sistema al obligar el aterrizaje de 17 aeronaves luego de que se emitiera un NOTAM indicando la saturación de la terminal aérea por cantidad de aeronaves ubicadas en plataformas y calles de rodaje.

¿Como se llegó a esa situación? Desde las primeras horas de la tarde al cerrarse aeroparque por la densa niebla y por estar inoperativo el RVR, las aeronaves en vuelo fueron desviadas a Ezeiza.

Allí la pista principal 11-29 con categoría tres de ILS que permite operar con solo 210 metros de visibilidad estaba cerrada por tareas de mantenimiento programado, razón por la cual se utilizó la pista secundaria 17-35.

A medida que las aeronaves iban aterrizando fueron ocupando posiciones y los espacios libres en la calle de rodaje de la pista principal, espacio que quedo intransitable y que hacía imposible la utilización de la pista principal

A las 16.53hs se emite el NOTAM que indica la saturación del aeropuerto, situación que es desoída por autoridades de ANAC quienes según fuentes aeronáuticas presionaron para que se permitiera el arribo de otras aeronaves, cuando no había lugar para recibirlas, salvo que se dejaran de respetar las condiciones de seguridad requeridas por normas.

Fueron 17 las aeronaves que aterrizaron en Ezeiza luego de haberse emitido el NOTAM. Mientras tanto la pista principal 11-29, era habilitada pero no se podía usar porque el rodaje correspondiente continuaba bloqueado por la presencia de aviones.

A los pocos minutos la niebla llego al Pistarini y ahí si debió cerrarse la terminal aérea por baja visibilidad dado que la pista secundaria 17-35 solo puede operar con más de 800 metros de visibilidad.

Cabe destacar que además de los dos FOLLOW ME -vehículo para guiado de aeronaves- solo se utiliza uno por falta de personal para que los dos estén operativos, lo que puede provocar demoras en el servicio afectando la puntualidad de los vuelos.

La falta de coordinación de los distintos actores del sistema, para este tipo de situaciones desde ANAC no es una novedad. Queda evidenciado con los hechos que de haber gestionado con anticipación la modificación del horario para hacer tareas de mantenimiento en la pista principal 11-29, ante la posible presencia de la niebla que ya estaba en aeroparque, se podría haber mantenido abierto al Pistarini mitigando el efecto provocado por el fenómeno meteorológico y sin llegar al extremo de forzar aterrizajes, poniendo en riesgo la seguridad operacional, cuando el aeropuerto estaba saturado como lo indico el NOTAM emitido.

 

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