El injusto y peligroso atropello de la EANA a sus trabajadores y las escasas medidas gremiales adoptadas encendieron el malestar de una gran parte de los controladores de tránsito aéreo. Se vendrían medidas de fuerza auto-convocadas como en el año 2012

Desde los mandos de la Empresa Argentina de Navegación  Aérea, decidieron correr injustamente a un turno completo de controladores aéreos en la torre de aeroparque en lugar de invertir en más y mejor tecnología para ganar en eficiencia y poder operar mayor cantidad de vuelos por hora, como por ejemplo incorporar el tan solicitado RADAR DE APROXIMACION

Seis controladores aéreos fueron desplazados, de los cuales tres han sido transferidos a otro aeropuerto. Desde EANA según fuentes del sector,  pretenden operar en aeroparque, un aterrizaje cada tres minutos intercalando un despegue, mientras que las normas de seguridad operacional teniendo en cuanta que desde el Jorge Newbery  se controlan los movimientos de Palomar, indican que la seguridad no se altera si se permiten aterrizajes cada 5 minutos en aeroparque.

Frente a esto el malestar en los controladores comenzó a crecer y se incrementó aún más ante la débil respuesta de la entidad gremial que si bien denuncio el hecho en redes sociales   https://twitter.com/ATEPSA_Nacional/status/1052557992435036160  y con la realización de una asamblea en aeroparque, dichas medidas parecen no haber estado a la altura de las necesidades y los reclamos.

Córdoba, y el  NEA, son otros lugares en donde el factor auto-convocados va creciendo, y alimentando un fenómeno que tiene antecedentes en gestiones anteriores, año 2012, cuando EANA no existía y todo pasaba por ANAC.

Una de las profesiones más estresantes del mundo, sino la más; en el marco de la revolución de los aviones,  es sometida con el atropello señalado a un riesgo evitable y por lo menos irregular, degradando las condiciones laborales y afectado directamente la eficiencia de los factores humanos, en un tiempo donde la gestión de la seguridad operacional tiene como foco central la gestión de esos factores.

La buena y eficiente gestión de estos factores genera en el sistema un contexto en el cual ante un eventual  error, se activa una defensa que elimina la consecuencia del error que puede provocar un incidente o accidente.

La mala y deficiente gestión de los mismos genera un contexto que provoca y conduce a uno o más errores sin que se activen las defensas.

Ante esta difícil realidad los auto convocados, según fuentes consultadas, no descargan medidas de fuerza.

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